miércoles, 28 de octubre de 2015

Las promesas que Enrique Peñalosa deberá cumplir en su administración

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Ciclistas, peatones, niños y el espacio urbano, entre lo que propuso el nuevo Alcalde de la ciudad.

Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá.
Foto: Archivo ELTIEMPO Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá.
Enrique Peñalosa Londoño, alcalde electo de Bogotá, le apostará a la calidad urbana y ambiental para mejorar la ciudad, según lo prometió durante su campaña.

Las prioridades en su programa de gobierno las tendrán, según lo prometió, los niños, jóvenes, usuarios del transporte público, ciclistas y peatones. Uno de los grandes ejes de su administración será poner al día a la capital en vías, transporte y espacio público.

1. Transporte sostenible
- Primera línea del metro. Promete una solución técnica que permita mayor celeridad en la obra, combinando tramos elevados y subterráneos, lo cual, para él es la opción más amigable, económica y rápida para realizar este nuevo medio de transporte. Además, propuso extenderlo hasta Mosquera, como alternativa de movilidad a la calle 13.
- Segunda generación de TransMilenio. Propuso la construcción de las troncales en la avenida Boyacá, la carrera 7.ª, y la calle 100-avenida 68 hasta la Autosur.
- Consolidación Sistema Integrado de Transporte. Prometió más carriles preferenciales para transporte masivo y patio-talleres para buses.
- Infraestructura para peatones y ciclistas. Buscará el aumento del uso de la bicicleta en la ciudad, del 6 al 15 por ciento; la construcción de aceras, senderos y alamedas para peatones y ciclistas en las vías, los entornos de los colegios y a lo largo de ríos, quebradas y canales.
- Creará una dirección de la bicicleta para promover este medio alternativo de transporte.
- Promoción de la responsabilidad de y con los motociclistas para reducir accidentes, y de los taxistas.
- Creación de la Agencia Distrital de Asociaciones Público-Privadas.
- Nuevas vías: construcción de la ALO y ampliación de: NQS, Caracas, 127, 170, calle 63 y Américas, entre otras.
- Promoverá la cultura ciudadana de la movilidad.

2. Educación y salud
- Educación, cultura y recreación serán ejes de las acciones para jóvenes y niños en la ciudad. Propone construir centros para el aprendizaje en artes y deportes, como complemento en colegios y jardines.
- Construirá 10 megacentros con piscinas, gimnasios, canchas de fútbol y espacios para actividades como música, danza y diferentes oficios.
- Acciones para aumentar a 35.000 cupos la educación superior, programas de trabajo y educación técnica y tecnológica, y financiación para educación superior en estratos 1 y 2.
- En salud, se crearán al menos 20 centros de atención prioritaria en salud (CAPS), con el propósito de agilizar la atención de los usuarios y evitar las filas, y se creará la Central de Urgencias del Sur (CEUS).
- Promete un equipo especializado en administración y finanzas de hospitales, que deberá adelantar el proceso de acreditación en calidad hospitalaria.

3. Economía, empleo, vivienda y productividad
- En el tema de vivienda, Peñalosa promete el uso de la empresa Metrovivienda para generar suelo y promover la construcción de vivienda en la ciudad.
- Con la empresa de Renovación Urbana, propuso intervenciones puntuales de renovación, consolidando barrios tradicionales y recuperando zonas deterioradas de la ciudad.
- Apoyo a la microempresa. En productividad, propuso apoyar y promover las acciones de modistas, tenderos, fabricantes de zapatos, carpinteros, mecánicos, productores de alimentos, ornamentadores, droguistas, panaderos, esteticistas y otras actividades y oficios para fortalecer sus acciones productivas y ayudarles a garantizar ingresos sostenibles.
- Propuso una política pública de empleo para atraer capitales e inversión permanente de compañías extranjeras para ofrecer empleo y establecer vínculos con empresas locales.
- Anunció acceso de la población en situación de discapacidad a los programas de formación para el trabajo, productividad, empleo y acceso al crédito y a los programas de vivienda.

4. Espacios públicos y verdes
- En materia ambiental, comenzará la creación de un circuito público ecológico que incluye un sendero en los cerros orientales que empata con la Ciudad del Río Bogotá, que sería otro sendero ecológico con espacios para la bicicleta y los peatones. Propuso la construcción de parques lineales en los bordes de los ríos Fucha, Tunjuelo, San Cristóbal y Salitre. Y un teleférico de Usaquén al parque del embalse de San Rafael.
- Se construirán parques en la parte norte del Simón Bolívar, en Gibraltar (Kennedy), en La Isla (Bosa), en Fontanar del Río (Suba) y en Ciudadela Colsubsidio (Engativá). Su compromiso incluye la recuperación de los parques de barrio que se han convertido en zonas deterioradas por falta de mantenimiento y han sido tomados por vendedores, consumidores de droga y delincuencia. Se instalarán cámaras de seguridad.
- Planeó el relanzamiento de la ciclovía, mejorando la conectividad y ampliando la red actual.

5. Seguridad y convivencia
- Su propuesta de seguridad incluyó prevención, reacción, fortalecimiento en tecnología y cultura ciudadana.
- Se comprometió con intervenciones focalizadas para evitar que los jóvenes caigan en redes delictivas y para mejorar los entornos urbanos, afectados por desorden, escombros, basuras, falta de iluminación y grafitis en zonas prohibidas.
- El tema tecnológico se enfocará en la instalación de cámaras de vigilancia de alta tecnología para mejorar el trabajo de la Policía contra bandas de microtráfico, robo de celulares y otras actividades para reducir delitos como el hurto a personas y el homicidio. Se anuncian aplicaciones electrónicas para facilitar la denuncia de los ciudadanos.
- También habrá entrenamiento de policías para fortalecer su trabajo, hacer equipo con la Fiscalía para reducir la impunidad en la ciudad y revivir el Observatorio de Cultura Ciudadana.
- Se creará la Secretaria de Seguridad y Convivencia, como dependencia de la Alcaldía Mayor de Bogotá y responsable política y administrativa del tema.

EL TIEMPO

sábado, 24 de octubre de 2015

        Vote por él si quiere, pero sepa bien a que vino.

PEÑALOSA: LA ESTRATEGIA DEL CULEBRERO



Aunque todas las campañas políticas se diseñan para vender esperanza, hay unas que van más allá, venden también humo de colores, cuidadosamente empacado, como los culebreros de antaño, capaces de venderle a su incauta clientela cajitas de lata con un menjurje oloroso que curaba el reumatismo, el dolor de muelas, la falta de plata y las penas de amor, todo al tiempo, por solo 500 pesitos. O por un votico, como ahora.

Para hacer más dramática e impactante la presentación, el culebrero siempre tenía un secretario y, obvio, una culebra, que sacaba de su escondite en el momento preciso para asustar más a su distinguida clientela, ya aterrada con las calamidades apocalípticas que solo su mágica pomada podía evitar. Ahí es cuando entraba en escena el secretario, gorra en mano, con la misión, además de contribuir al ruidaje y la narración de supuestos milagros, de no dejar escapar a nadie sin la maravillosa pomada, un secreto celosamente guardado por los indígenas amazónicos, según decía, que solo a él le fue entregado, con la única condición de hacerle el bien a la humanidad sin esperar nada a cambio. Toda contribución es voluntaria, pero recuerden que Dios premia la generosidad y castiga la tacañería. Eso si, ni se le ocurra usar de la otra  pomada, porque con solo destaparla le caen las siete plagas, el carranchil, la impotencia, la mala suerte y la pobreza. Y recuerde, querido amigo, que cuando la pobreza entra por la puerta el amor huye por la ventana. Secretario, atiéndame al señor, a la señora, a la niña… quien dijo yo, una por aquí, otra por allá…  

 
Así funciona la campaña de Peñalosa: vendiendo soluciones mágicas e irrealizables para curar los dolores sociales, solo que en lugar de cajitas con pomada vende videos de muñequitos en los que se él presenta como salvador de la especie humana, o de los bogotanos, al menos de los que cometieron la burrada de untarse de la otra pomada. Tiene un secretario que despacha desde Nueva York, otro par en Bogotá, y varias culebras que saca del costal según la ocasión y el cliente. Y, como el culebrero, es experto en camuflar sus verdaderas intenciones. Recuperar a Bogotá es su objetivo prioritario. Lo que no dice es que se trata de recuperar las grandes obras de infraestructura, que son un negocio billonario; no pueden quedar en manos de gente que no sabe nada de urbanismo ni de gerencia. El que sabe es él, el único, por eso lo llaman a cada rato de Paris, Washington, Londres o New York. 

 Va a descontaminar, dice, el río Bogotá y a construir unos bordes y un malecón, de cemento, claro, de 100 kilómetros, que va desde Soacha hasta Chía, donde los ciudadanos se encuentren y puedan caminar tomados de las manos, sin la presencia de los asquerosos vendedores ambulantes que tanto afean el paisaje, como en Paris, Washington, Londres o New York, o sea…  Y lo mejor: tanta belleza, como la pomada del culebrero, también es mágica y gratis, o casi: el proyecto se financiará solo, porque se van a utilizar tierras que hoy tienen poco valor. Hoy. Y también tienen dueños con ganas de encarecerlas, aunque asegura que el incremento del precio, porque van a ser tierras muy valiosas, será para el gobierno, que es donde están los caciques de las finanzas y la gente con acceso a información privilegiada, la tribu financiera que lo nombró depositario de los grandes secretos de su pomada, que no ahorrará esfuerzos ni encuestas para ponerlo ahí, donde lo necesitan. Mosquera y sus tierras están en la mira.

El metro elevado, ese adefesio ruidoso y carísimo que obstruye la vista y no permitía la paz y el amor entre los bogotanos, de la noche a la mañana resultó siendo la solución ideal. Ahora son los pasajeros, no sé cuántos por hora/sentido, los que van a disfrutar de una vista maravillosa, con mucha gente sonriente, como en Paris, Washington, Londres o New York, pero solo en caso de que se utilice la pomada que él vende. 

Promete una ciudad tranquila, sin ruido ni contaminación, que se mueva en transporte público y bicicleta, es decir, el infeliz poseedor de un carro, aunque sea su medio de subsistencia, se va a ver sometido a una cacería tan implacable o peor que la desatada durante su alcaldía y que lo tuvo al borde de la revocatoria. El genio urbanista no cayó en cuenta de que al prohibir la circulación de vehículos sin darle a los automovilistas la opción de un transporte público digno, eficiente y a un precio razonable, se iba a duplicar el número de carros y multiplicar muchas veces el de motos, con su secuela de accidentalidad e inmovilidad. Pero, como sucedió con la pomada del relleno fluido, el único que pagó fue el secretario. Él no toma decisiones técnicas. Que tal? 

El espacio público, el de todos, también se va a recuperar, ¡que asco esos vendedores ambulantes! no importa si le toca, otra vez, sacarlos a patadas, aunque la única opción que tienen para alimentar a su familia sea vender mercancías en las aceras. Que se dediquen a otra cosa, donde no se vean. A robar o a prostituirse, por ejemplo, porque para él la ciudad está antes que los ciudadanos. La apariencia antes que la gente. La basura debajo de la alfombra para que nos parezcamos a Paris, Washington, Londres o New York.

Vote por quien quiera, amigo lector, pero si va a hacerlo por Peñalosa, piense por un momento si la cajita de colores que le vende tiene la solución que usted, su familia y esta ciudad necesitan. Si la invitación a soñar juntos no terminará en pesadilla. Si un videíto de los de Alicia en el país de las maravillas es suficiente para darle su voto. No crea en encuestas prefabricadas. Entérese de las propuestas, revise antecedentes y vote por quien su razón le indique, pero sin dejarse manipular. Y no olvide que gane quien gane, el lunes tendrá que madrugar a trabajar, si es que tiene empleo.

Fernando Márquez